Hoy de nuevo. Yo por acá a veces pensando, a veces sin
pensar, a veces tratando de hacer algo que no sea más que hacer nada, sin
embargo, estoy haciendo algo: nada. Sabes muy bien que yo lo sé en donde
encontrar en donde estar, pero no lo estoy.
Camino por la vereda hacia adelante, tratando de caminar
despacio para que el camino n se haga pesado, despacio para vivir el momento,
despacio porque no precisa, pero sin quedarse parado viendo al que pasa a tu
lado. Caminado cerca del que esta a tu lado, tratando de alcanzarlo y no quedarse
atrás, porque el camino es algo largo, pero también es muy corto.
Lo que cuesta es empezar a caminar. Después de echado al
camino, lo que cuesta es terminar de acomodarse. ¿Acomodarse? Claro, desde
luego acomodarse a todo, desde empezar, hasta terminar.
No es que me encuentre en desventaja ante el cambio. Lo que pasa
es que el caminar me ha puesto a pensar en cambios que se deben de hacer. Desde
luego, cambios para bien, cambios para mejorar lo que no está bien, cambios
para corregir lo que en algún momento, el camino empinado lastimó. Frágil es el
momento, frágil es el acomodo que se realiza. Siempre piensa que si no se dio,
es porque no convenía, y que en el momento en que menos espere te llegara.
Piensa… vive… camina… cambia!
No hay comentarios:
Publicar un comentario